Mitos sobre Violencia de Género

Cada menos de un minuto, una mujer es maltratada. Es la mayor causa de lesiones en las mujeres, delante de las violaciones por desconocidos, y los accidentes de trafico. Por lo que se puede afirmar que es un problema que sufren muchas mujes hoy en dia.

En las relaciones de pareja que existe maltrato, este no suele tender a disminuir segun pas ael tiempo, con alta frecuencia la tendencia es a peorar, aumentando la presion y coaccion psicologica, la agresividad verbal y posteriormente la fisica. Lo que seguro no mejoraran es el bienestar de la mujer maltratada , las secuelas psicologicas aumentan en funcion del tiempo que se vivan situaciones de maltrato, disminuyendo sus posibilidades de recuperacion.

A nadie le gusta que le humillen, le vegjen, agredan, insulten, minusvalores, prohíban constantemente hacer o decir cosas… Muchas mujeres no tienen alternativa, puede que no tengan familia a la que acudir porque les han aislado de amigos y gente cercana, puede que no tengan recursos económicos, les amenacen con quitarles a los niños, tengan miedo de la reacción de su pareja o a sufrir agresiones, o no se vean capaces de afrontarlo solas, crean que nadie las va a creer, sientan vergüenza… En la inmensa mayoría de los casos necesitan un apoyo y asesoramiento previo a dejar la relación.

Los hombres que ejercen maltrato psicológico o físico a sus mujeres, hacen uso de las humillaciones, vejaciones, insultos, amenazas, agresiones, etc., para controlarlas y coaccionarlas emocionalmente, para que ellas se comporten de una determinada manera. Las agresiones físicas no ocurren constantemente, pero la amenaza de ellas es utilizada para amedrentar a las víctimas, usando la violencia física en ocasiones en las que ellos determinan que son necesarias para imponer su decisión, su fuerza y su voluntad. Además los maltratadores no son violentos con todo el mundo, son capaces de controlar su ira ante discusiones con otras personas de su entorno, de su vecindario, de su trabajo, de su familia, lo que hace que incluso socialmente puedan ser encantadores y exitosos.

La violencia a la mujer es un problema que surge independientemente del país en el que vivas o de la cultura o religión que practiques, así como tu nivel cultural. Es cierto que hay mujeres sin recursos que sufren maltrato, pero también les ocurre a las profesionales de la medicina, abogadas o mujeres con cargos políticos y puestos de responsabilidad. Ninguna mujer está libre de poder sufrir maltrato en algún momento de su vida, ya que la manipulación es emocional, y no tiene que ver con el nivel de inteligencia para ser inmune a ello. Cuantos menos recursos económicos tiene las mujeres, más necesitarán los recursos sociales, mientras que las mujeres con trabajo o un nivel económico más elevado, pueden permitirse solicitar ayuda a recursos privados, pero todas pueden sufrir violencia.

El maltrato hacia la mujer está regulado por la ley y se trata de un delito. Sin embargo, la denuncia implica un proceso judicial arduo para el que la mujer debe estar preparada. Por esta razón es mejor que la mujer se asesore a nivel jurídico antes de interponer la denuncia para que puedan indicarle la mejor manera de redactarla y para que le asesoren de las consecuencias que esto genera y así, aumentar su protección. Por otra parte, también debería estar apoyada a nivel psicológico para poder soportar la carga y sin amedrentarse por el miedo, para evitar que retire la denuncia, De esta manera también se podrán poner en marcha recursos sociales que pueda necesitar. Conclusión, antes de denunciar, es mejor buscar apoyo jurídico, psicológico y social.

Es posible salir de una relación abusiva cuando la mujer descubre que tiene recursos personales propios y fuerza suficiente para hacerlo, cuando se informan de los recursos de los que pueden disponer, que les ofrecen lugares seguros, y de las ayudas que les brinda su entorno, así como de la legalidad que las ampara. La información en estos caso, así como buscar apoyo, empoderan a la mujer.

Todo acto sexual en la que la mujer se vea coaccionada u obligada a realizar por parte de cualquier hombre, se considera abuso y está penado por la ley, independientemente de si la persona que lo ejerce sea conocido o no, o su marido. Si la mujer no realiza libremente el acto, si no puede elegir o elige amedrentada por el miedo, se considera como poco, un abuso sexual y dependiendo de los actos podría ser una violación.

Las agresiones físicas son ciertamente dolorosas y en ocasiones extremas podrían implicar un grave riesgo para la vida de la mujer. Pero en la mayoría de los casos, son las coacciones y la presión psicológica tan fuerte a la que están expuestas, las que impide que funcionen de una manera habitual y normalizada y confrontan el problema sufriendo muchísimo, al mismo nivel o más que las agresiones físicas, y desde luego, durante mucho más tiempo.